.

La Piscifactoría inaugura su espacio expositivo con la presentación de las instantáneas en blanco y negro del polifacético Óscar María Ramos, más conocido por sus trabajos cinematográficos.

***
Hay rostros que juegan a ocultarse. Otros que se exhiben deseando que descifremos su última esencia. Hay actitudes fingidas y hay verdades que nunca se pueden esconder. De todo ello nos habla la exposición del artista y cineasta Óscar María Ramos.

Ha conseguido reunir los rostros que habitan su particular universo. Los actores de sus películas “Beautiful dead women”, “El odio que estremece” y la más reciente y pendiente de estreno, “A prueba de bombas”, se han ofrecido al objetivo del autor para darnos otra lección del hiper-realismo onírico de sus otras obras.

De nuevo aparecen las constantes del imaginario de Óscar: seres atemporales, actores a los que siempre rodea una historia y musas que rompen con los cánones. Vuelve el valor de la fotografía como retrato auténtico, que rechaza la manipulación. Vuelve el reconocer la belleza como un valor asociado a la verosimilitud, a lo real, a lo humano… a la personalidad. No es extraño que actores de hondo calado e imperante actualidad como Leandro Rivera, Marta Gutiérrez-Abad y Sonia Almarcha hayan querido posar para él. Sin ropa, sin atrezzo, sin lo superfluo, para que Ramos construya un guión más, nos cuente una nueva película en cada fotografía con la atmósfera densa y el enigma de quien reconoce un encuadre en mitad de un paisaje y con la energía desafiante de unos modelos que saben sugerir.

Ramos nos regala su universo y nos abre los ojos a nuevas historias. Y los artistas retratados contribuyen en ese guión libre porque saben que aquí nadie busca la perfección ni seguir los cánones publicitarios si no mostrarnos el dilema del intérprete: ¿nos muestra su realidad o la finge?, ¿somos al final una sucesión de máscaras o estamos desnudos dispuestos al sacrificio?

Alejandra Alloza

 

***